Domingo de Ramos: Fe católica aglomera a cientos de fieles
- pridecompridecom
- 25 mar 2018
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La población trinitaria recibe la Semana Santa con la entrada triunfal de Jesucristo en Domingo de Ramos, que es el acontecimiento que marca el fin de la Cuaresma y el inicio de la Semana Santa, tiempo en que se celebra la pasión, crucifixión, muerte y resurrección de Cristo.
"Ese Jesús hecho hombre muerto y resucitado, es una auténtica alegría para toda la humanidad y en esta Semana Santa se vive otro pensamiento que dice; al crecer la maldad se enfriará el amor en la mayoría de la gente y es lo que estamos viviendo precisamente de sociedad en este año de gracia y salvación para todos nosotros 2018", manifestó Monseñor Julio María Elías, párroco de la Iglesia Católica de la Santísima Trinidad.
Domingo de Ramos es el día en que los cristianos conmemoran la entrada de Jesús en Jerusalén y su aclamación como Hijo de Dios, montado sobre un asno y fue aclamado como rey por sus seguidores, quienes extendieron mantos, ramas de olivo y de palma a su paso, gritando: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”, “¡Hosanna en las alturas!”

La eucaristía del Domingo de Ramos tiene dos momentos importantes. El primero es la procesión de las palmas y la bendición de las mismas por parte del sacerdote. El segundo es la lectura de la palabra que evoca la Pasión del Señor, en el evangelio de San Mateo.
Esta celebración debe de ser vista por los cristianos como el momento para proclamar a Jesús como el pilar fundamental de sus vidas, tal como lo hizo el pueblo de Jerusalén cuando lo recibió y aclamó como profeta, Hijo de Dios y rey.
VATICANO ROMA
Al celebrar de la misa del Domingo Ramos, que abre los ritos de la Semana Santa, el período más importante del año para la Iglesia católica, el Papa Francisco llamó a los jóvenes a no dejarse callar, silenciar o “anestesiar” por los mayores, sino a “gritar”, rebelándose a las injusticias y persiguiendo sus sueños e ideales.
“Hay muchas formas de silenciar y de volver invisibles a los jóvenes. Muchas formas de anestesiarlos y adormecerlos para que no hagan «ruido», para que no se pregunten y cuestionen”, denunció el Papa.
