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Trinidad celebró el año nuevo andino – amazónico

  • Foto del escritor: pridecompridecom
    pridecompridecom
  • 25 jun 2017
  • 2 Min. de lectura


El 21 de junio es ya patrimonio nacional y tiene connotaciones festivas en todo el territorio nacional, se rememora a los abuelos, que entregaban la primera cosecha al fuego, el primer racimo de plátano, las primeras espigas de maíz deben ser entregadas como ofrenda al fuego, para que se alimente la madre tierra

Con el Proceso de Cambio se revalorizan conceptos y vivencias propias de las culturas ancestrales, el legado de abuelas y abuelos ya no queda en el ingrato manto del olvido, y se recuperan cosmovisiones auténticas.


El solsticio de invierno es una de esas tradiciones, que no solamente tienen identidad de pueblos del occidente. El 21 de junio es ya patrimonio nacional y tiene connotaciones festivas en todo el territorio nacional. Se aguardan los primeros rayos del sol para cargarse de energía, y dar gracias a la madre tierra por los frutos recibidos. Es la antesala a otra tradición: San Juan.


Cándido Tamo Semo es Primer Cacique del Cabildo Indigenal, participó la madrugada del miércoles 21, junto a otras autoridades y entusiastas seguidores, de la espera y recibimiento del astro rey.


“El sol con sus primeros rayos nos vislumbra para creer que nos va a ir mucho mejor y por lo tanto también a nuestros hijos. Además que el sol beneficia a los productos que proporciona la madre tierra y que salen riquísimos y nutritivos. Felizmente ya se celebra a nivel nacional y en el Beni también estamos recuperando usos y costumbres ancestrales” dijó Tamo.


El Gobernador también estuvo presente en la ceremonia de tributo a la tierra y al sol, combatiendo el frío de la primera madrugada de invierno; calentándose con una fogata y participando de todo un ritual de agradecimiento y petición por el año nuevo andino-amazónico. Tal como sucedía en las culturas originarias, antes de la conquista española.


“Recibiendo al año 5.525 y escuchando las enseñanzas de quienes forman parte del cabildo Indigenal. Rememorando a los abuelos, que entregaban la primera cosecha al fuego. Los tatas nos enseñaron que el primer racimo de plátano, las primeras espigas de maíz deben ser entregadas como ofrenda al fuego, para que se alimente la madre tierra” manifestó Ferrier.


Daniel Bogado es investigador y entendido en temáticas culturales prehispánicas en general, y particularmente en los pueblos del oriente boliviano.


“Nuestras culturas eran reverentes, honraban a la naturaleza. Prueba de ello son nuestros macheteros, cuya danza tiene su propio significado, ellos tienen penachos de plumas en la cabeza que representan los rayos del sol. En San Ignacio de Mojos todavía existe la danza del sol y la luna” refirió Bogado.

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